En su reciente visita a Alcorcón (25-9-11), los señores Cascallana, Pérez Rubalcaba y Gómez, los mismos que presumen de políticos de talla excepcional, han ignorado deliberadamente la más que preocupante realidad político-económico-social de España tras siete años y medio de un gobierno en el que tuvo parte activa, muy activa, el señor Pérez Rubalcaba mientras que el señor Cascallana arruinaba a nuestra ciudad con sus caprichos y despilfarros y el señor Gómez, que presumió de “Invictus”, pretendía demostrar que, a su lado, todo es posible.Ya somos muchos los que no vemos carisma alguno ni el mínimo vestigio de sinceridad en el personaje que a unos les pide que le llamen Alfredo y a otros les exige el tratamiento de “señor” (¿de la vieja escuela, tal vez?). Presume de cercano, inteligente y humilde, pero no acierta a dar pruebas sobre su sinceridad, sobre todo cuando esgrime y vuelve a esgrimir eso tan fofo y fuera de lugar de “ojo, que viene la derecha” ¿Pretende que todo siga igual (por sus obras les conoceréis) para que unos pocos vivan espléndidamente del cuento y que el resto de los españoles se las apañen como puedan.
Dicho señor Pérez Rubalcaba acaba de decir algo así como que la racionalidad administrativa de los actuales gobiernos autonómicos del PP es la "avanzadilla" de las políticas de extrema derecha de Mariano Rajoy, si llega al gobierno de España. ¿Qué haría él para disminuir la monstruosidad de las heredadas deudas y la forzada incontinencia del gasto público, eso mismo que nos ha llevado a cinco millones de parados, a que los bancos sevean incapaces de agilizar los necesarios créditos y a 0 inversiones en economía productiva? Podemos pensar que ni él mismo se cree sus incendiarias consignas y que lo que realmente quiere es ganar por un lado los votos que pierde por otro, cosa que nadie puede negar que responde a torticeras estrategias de una propaganda política a ras del suelo ¿por ventura pretende ejercer de salvador de la Patria promoviendo la economía improductiva, incrementando hasta “niveles griegos” el gasto público y frenando las reales oportunidades de salir de la Crisis?
Haciendo eco de palabras y actitudes del aspirante a jefe de gobierno de nuestra España, el señor Gómez, presidente de la Federación Socialista Madrileña, ha venido a decir que Mariano Rajoy, quiere para España lo que la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, "está haciendo para Madrid", ello luego de mentir descaradamente sobre las evidentes mejoras que palpamos los madrileños en Sanidad y Educaciones, cuestiones tan esenciales en lo que ellos y nosotros llamamos Bienestar Social. Claro que, con ello, parece reiterar aquello suyo tan recurrente de hacer en la Comunidad de Madrid, lo que su líder, el señor Rodríguez Zapatero, estaba haciendo en España: es lo que podemos pensar cuando dice lo que dice.
El señor Cascallana, por su parte, se ha presentado como conspicuo hombre de gobierno y el protagonista bueno de la película: ha corrido un tupido velo sobre cualquier clase de explicación respecto a su catastrófica herencia para defender la "decencia" con la que gobernó el PSOE nuestra ciudad, "por mucho que se intenten linchamientos personales", ha dicho sin mover un músculo del rostro. ¿Llama usted linchamientos personales al legítimo interés por saber en qué y por qué ha endeudado usted a la ciudad de Alcorcón en la astronómica cifra de más de 250 millones de euros, es decir, algo así como cuarenta y cinco mil millones de pesetas? Sea usted un poquito más serio y, de paso, exija a su continuadora que sea más comedida, señor Cascallana.
El caso es que este pasado 25 de septiembre, desde Alcorcón para toda España, los señores Cascallana, Pérez Rubalcaba y Goméz han lanzado una campaña de monumental despiste: no han hecho la mínima autocrítica y lo único que han pretendido vender es que, si ganan, aunque todo seguirá igual que con el señor Rodríguez Zapatero, con el que fue y sigue siendo uña y carne el señor Pérez Rubalcaba, los españoles, sin dar un palo al agua, serán más buenos y felices por arte de birlí-birloque.


