viernes, 6 de julio de 2012

EL MATERIALISMO HISTÓRICO DE MOISÉS HESS, CARLOS MARX Y SUCEDÁNEOS (I)


El comunismo es una necesaria consecuencia de la obra de Hegel”, había escrito Moisés Hess en 1.840.  Este Moisés Hess (1812-1875), joven hegeliano un mucho autodidacta, era el primero de cinco hermanos en una familia judía bien acomodada y respetuosa con la ortodoxia tradicional. Apenas adolescente, hubo de interrumpir sus estudios para integrarse en el  negocio familiar; pero, ávido lector, hizo suyo el colectivismo de Rousseau, el panteísmo de Spinoza, el anticlericalismo “socialista” de Proudhon, el determinismo económico de de Adam Smith y, con especial devoción, el ideal-materialismo de Hegel: un batiburrillo ideológico, al que intentará dar forma en una pretenciosa “Historia Sagrada de la Humanidad”, escrita desde la perspectiva de lo que  pronto se llamará Materialismo Histórico.
Apunta en ella una especie de colectivismo místico de raíz panteísta; la ha llamado “Historia Sagrada” “porque en ella se expresa la vida de Dios”  en dos grandes etapas, la primera dividida, a su vez, en tres  períodos: el primitivo o “estado natural” de que hablara Rousseau, el segundo coincidente con la aparición del Cristianismo, “fuente de discordia”, y el tercero o “revolucionario” que, según  Hess,  se  inicia con el panteísmo de Spinoza, se hace fuerte con la Revolución Francesa o “gigantesco esfuerzo de la humanidad por retornar a la armonía primitiva” y culminará con la “consecución de la última meta  de la vida social presidida por una igualdad clara y definitiva” luego de haber superado el inevitable enfrentamiento entre dos protagonistas:
La “Pobreza” y una “Opulencia”, promotora  de “la discordancia,  desigualdad y egoísmo que, en progresivo crecimiento, alcanzarán un nivel tal que aterrarán hasta el más estúpido e insensible de los hombres”. “Son contradicciones que han llevado al conflicto entre Pobreza y Opulencia hasta el punto más álgido  que,  necesariamente, ha de resolverse con una síntesis que representará el triunfo de la primera sobre la segunda” (es la dialéctica hegeliana con su “negación de la negación” como automatismo resolutivo de todos los conflictos).
Hess escribe también una “Triarquía Europea” en donde se sale de la inercia monocorde de los “jóvenes hegelianos” para apuntar la conveniencia de ligar el subjetivismo idealista alemán con el “pragmatismo social” francés”.
Ambos fenómenos, escribe Hess, han sido consecuencia lógica de la Reforma Protestante, la cual, al iniciar el camino de la liberación del hombre, ha facilitado el hecho de la revolución francesa, gracias  a la cual esa liberación ha logrado su expresión jurídica”.  “Ahora, desde los dos lados, mediante la Reforma y la  Revolución, Alemania y Francia han recibido un poderoso ímpetu.  La única labor que queda por hacer es la de unir esas dos tendencias y acabar la obra. Inglaterra parece destinada a ello y, por lo tanto, nuestro siglo debe mirar hacia esa dirección”.
De Inglaterra, según Hess, habrá, pues, de venir “la libertad social y política”. Ello es previsible porque es allí donde  está más acentuada la oposición entre la Miseria y la Opulencia;
en Alemania, en cambio, no es ni llegará a ser tan marcada como para provocar una ruptura revolucionaria. Solamente en Inglaterra alcanzará nivel de revolución la oposición entre Miseria y Opulencia”.
Apunta también Hess a lo que se llamará Dictadura del Proletariado cuando dice “orden y libertad no son tan opuestos como para que el primero, elevado a su más alto nivel, excluya al otro! Solamente, se puede concebir la más alta libertad dentro del más estricto orden”.
En 1.844 Moisés Hess promovió la formación de un partido al que llamó “verdadero socialismo”.  Cuatro años más tarde (febrero de 1848), por obra de Carlos Marx  y Federico Engels, todos los postulados  de ese devorador de  libros, que fué Moisés Hess, constituyeron el meollo del “Manifiesto Comunista”, punto de partida teórico de ese Materialismo Histórico al que acabamos de referirnos.

Carlos Marx, nació en Tréveris, Westfalia,  el 5 de mayo de 1818. Su abuelo paterno, el rabino Marx Leví, cuyos orígenes conocidos se remontan al siglo XIV, (uno de sus más destacados miembros fue rabino Yehuda Minz (1408-1508), fundador de  una brillante escuela talmúdica en Padua) había roto con la tradición secular de la familia al permitir a su hijo Hirschel ha-Leví Marx, padre de Carlos,  salir del círculo de la más rígida ortodoxia judía,  seguir la educación laica del siglo  y convertirse en un cotizado abogado.  Hirschel Marx casó con Enriqueta Pressborck, hija de un rabino holandés; tuvieron ocho hijos, de los cuales solamente dos,  Carlos y Carolina, llegaron a la madurez.
Para un brillante abogado judío, cual fue el padre de Carlos Marx, era muy difícil el pleno reconocimiento social por parte de las reaccionarias autoridades prusianas; para soslayar tales dificultades, en el año 1824,  Hirschel ha-Leví Marx cambió su nombre por el de Enrique y, aun siendo Westfalia  mayoritariamente católica, pidió ser bautizado con toda la familia por el rito luterano.
Cuando la ceremonia familiar del bautizo luterano, Carlos contaba seis años de edad y, por lo que consta en algunos de sus trabajos escolares (Sobre la unión de los fieles con Cristo, Reflexiones de un joven ante la elección de profesión, ….) parece que, al menos hasta los 17 años se tomó muy en serio la fidelidad al Evangelio. Tal nos indican los siguientes párrafos de uno y otro trabajos:
“Dónde se expresa con mayor claridad  la necesidad de la unión con Cristo es en la hermosa parábola de la Vid y de los Sarmientos, en que Él se llama a sí mismo la Vid y a nosotros  los sarmientos, Los sarmientos no pueden producir nada por sí  solos y, por consiguiente, dice Cristo, nada podéis hacer sin Mí”…
“La naturaleza ha dado a los animales una sola esfera de actividad en la que pueden moverse y cumplir su misión sin desear traspasarla nunca y sin sospechar siquiera que existe otra. Dios señaló al Hombre un objetivo universal, a fin de que el hombre y la humanidad puedan ennoblecerse, y le otorgó el poder de elección sobre los medios para alcanzar ese objetivo; al hombre corresponde elegir su situación más apropiada en la sociedad, desde la cual podrá elevarse y elevar a la sociedad del mejor modo posible. Esta elección es una gran prerrogativa concedida al Hombre sobre todas las demás criaturas, prerrogativa que también le permite destruir su vida entera, frustrar todos sus planes y provocar su propia infelicidad”….
No era ésa la predisposición de su padre ni tampoco la de un vecino e íntimo amigo de la familia, al que Carlos llegó a considerar su segundo padre: nos referimos al barón Ludwig von Westphalen, un distinguido funcionario del gobierno que, en forma de vida y pensamiento, mostraba ser un romántico que cree resolver todo con las “luces” de la razón. Indiferente como von Westphalen  en materia de religión era su hija Jenny (bella y refinada, según las fotos que nos han llegado), cinco años mayor que Carlos y con la personalidad y atractivo suficiente para ilusionar a un joven de diecisiete años.
Por lo que nos dice la historia, lo de Jenny y Carlos fue una unión que, durante más de cuarenta años, no tropezó con otros baches que el de un escarceo sentimental entre Carlos y Elena Demuth, la doncella de Jenny, con el resultado de un hijo nunca reconocido por Carlos (Frederik Demuth -1853-1929) 
Aun antes de ingresar en la Universidad (Bonn-1835, Berlín-1836), Carlos desechó su ilusionante y cristiano proyecto de llevar la justicia al mundo para sumergirse en la “corriente del siglo” ¿Fue la influencia de su acomodaticio y agnóstico padre? ¿La del aristócrata vecino von Westphalen, quien le había dado libre acceso a su bien nutrida biblioteca y dedicaba largas horas a “pulir” los “desequilibrios” del generoso y despierto adolescente,  o, tal vez, el “amoroso contagio” por parte de  su descreída novia Jenny von Westphalen?
Sea cual fuere la fuerza  de una u otra influencia, todas  ellas quedaron chiquitas en relación con lo que, para Marx   representó la Universidad de Berlín, “centro de toda cultura y  toda verdad” (como se decía entonces).
Marx compatibiliza sus estudios con la participación activa en el llamado “Doktor Club”, que agrupaba a “jóvenes hegelianos” empeñados en “materializar” el idealismo del recientemente desaparecido maestro (Hegel había muerto en 1831). En paralelo, lleva una desaforada vida de bohemia que le empuja a  derrochar sin medida, a fanfarronear  hasta el punto de batirse en duelo, a extrañas misiones por cuenta de una sociedad secreta,  a una breve estancia en la cárcel.... Se auto justifica porque, según escribe, pretende:
“conquistar el Todo,
ganar los favores de los dioses
poseer el luminoso saber,
perderse en los dominios del arte”
Marx admira y odia a Hegel, en cuyos ambiguos postulados de “necesaria evolución dialéctica” las autoridades políticas y también académicas pretenden justificar el “orden establecido”. Es cuando, como en expresión de rebeldía, Marx se autoproclama ateo: “en una palabra, odio a todos los dioses”, dice citando al Prometeo de Esquilo al principio de su tesis doctoral “Diferencia entre le materialismo de Demócrito y el de Epicuro”, que, precisamente, dedica al que pronto será su suegro, el citado Ludwig von Westphalen.
En paralelo, Marx ha leído con espíritu crítico las producciones de los “jóvenes hegelianos” ” (los hermanos Bauer, Strauss, Feuerbach, Hess…), que más ruido hacían en los medios universitarios alemanes y colecciona supuestos para, desde un materialismo intelectualizado por la gracia y obra de la dialéctica hegeliana,  hacer valer su propia  personalidad, que es la de un joven doctor en filosofía, progresivamente revolucionario en ideas y afanes por “dar la vuelta” a la sociedad de su tiempo. Tal expresa cuando escribe en sus “Tesis sobre Feuerbach”:  “Hasta ahora, los filósofos se han ocupado de explicar el mundo; de lo que se trata es de transformarlo”.
Diríase que el afán de transformar el mundo es la principal obsesión de Carlos Marx a partir de que presume de haber captado los entresijos de la realidad, arde en deseos de conquistar el mundo, cuenta con su título de doctor y es admirado ciegamente por su novia Jenny, “la chica más linda de la ciudad de Tréveris”, cuatro años mayor que él y que, junto con una mediana fortuna, habrá de heredar el título de baronesa. En el terreno de las originalidades ideológicas, dice haber dado un paso más allá que Feuerbach y su crítica de la Religión por haber captado su doble función como “expresión del mundo vuelto al revés” y como “opio del pueblo”: “La crítica de la Religión, escribe, es lo esencial de la crítica de este valle de lágrimas, cuya nube ilusoria es la religión”.
¿Desde qué perspectiva se ha de criticar a la religión y a todo lo demás de ella derivada? Desde el toma y daca elemental que rige las relaciones humanas. Propiedad y Trabajo serán los factores esenciales de ese toma y daca elemental siempre bajo las determinaciones del Materialismo Histórico.
Para Marx, fuente única de la Propiedad debiera ser el Trabajo y, consecuentemente, ser el trabajador el propietario exclusivo del resultado de su esfuerzo; pero, desde que el mundo es mundo, no han faltado no-trabajadores obsesionados por apropiarse del trabajo ajeno, esos mismos que no ven el otro más que a una herramienta o máquina productiva a la que “engrasar” con lo mínimo necesario para mantenerla a plena producción, ésta ya con el carácter de propiedad de quien no hará mayor  cosa que traducirla en mercancía con el consiguiente rédito o plus-valía para sí mismo. En consecuencia con ello, el Trabajador o “proletario” vivirá esclavizado al producto de su trabajo mientras que el no-trabajador, capitalista o burgués, gozará dejándose esclavizar por su capital o suma de réditos o plus-valías. Cambiar el orden de cosas (“que el explotador se convierta en explotado”  dirá, años más tarde, Lenin)  es la tarea que, al menos aparentemente,  se impone Carlos Marx con una doctrina que, en los llamados Manuscritos de 1844 y siguiendo a Moisés Hess, llama Comunismo.
"El comunismo como supresión positiva de la propiedad privada, como autoenajenación humana, y por tanto como apropiación real de la esencia del hombre por y para el hombre; por tanto, como vuelta completa, consciente y verificada, dentro de la riqueza total de la evolución existente, a sí mismo como hombre social, es decir humano. Este comunismo en cuanto total naturalismo es igual a humanismo, como total humanismo es igual a naturalismo; es la verdadera solución de la disputa entre existencia y esencia, entre objetivación y autoafirmación, entre libertad y necesidad, entre individuo y especie. Es la solución del enigma de la historia y se conoce a sí mismo como tal solución"(MEGA, vol. 2, I/2, Berlín, 263).
Era novedoso y, por lo tanto, capaz de arrastrar prosélitos el presentar nuevos caminos  para la ruptura de lo que Hegel llamara conciencia desgraciada o abatida bajo múltiples servidumbres; por demás, el darle forma académica (dialéctica, se decía entonces) era un sugerente asunto que muy bien podría desarrollar y exponer brillantemente un joven doctor en filosofía.  Cuando Marx, como joven generoso, vivía de cerca el testimonio del Crucificado era de lugar apuntar al amor y al trabajo solidario como factores esenciales de la propia realización el único posible camino;  ahora, intelectual aplaudido por unos cuantos, doctor por la gracia de sus servicios al subjetivismo idealista, ha de presentar otra cosa:  ¿Por qué no el odio que es, justamente, lo contrario que el amor? Pero, a fuer de materialista, habrá que prestar “raices naturales” a ese odio. Ya está: en buena dialéctica hegeliana se podrá dogmatizar que “toda realidad es unión de contrarios”, que no existe progreso porque esa “ley” se complementa con la “fuerza creadora” de la “negación de la negación”...
¿Qué quiere esto decir? Que así como toda realidad material  es unión de contrarios, la obligada síntesis o progreso nace de la pertinente utilización de lo negativo. En base a tal supuesto ya están los marxistas en disposición de dogmatizar que, en la historia de los hombres, no se progresa más como por el perenne enfrentamiento entre unos y otros: la culminación de ese radical enfrentamiento, por arte de las “irrevocables leyes dialécticas” producirá una superior forma de  “realidad social”. Y se podrán formular dogmas como el de que “la podredumbre es el laboratorio de la vida” (Engels) o el otro de que “toda la historia pasada es la historia de la lucha de clases” (Marx).
En esa radical oposición,  odio o guerra latente, tanto en la Materia como en  el entorno social, no cabe responsabilidad alguna al hombre cuya  conciencia se limita a “ver lo que ha de hacer” por imperativo de “los medios y modos de producción”.
Desde esa perspectiva los teorizantes ad hoc habrán de procurar que la subsiguiente producción intelectual y muy posible ascendencia social gire en torno a más o menos originales expresiones  de “ideal-materialismo” para el uso y disfrute de una masa sin otras inquietudes que las estrictamente materialistas.

viernes, 15 de junio de 2012

HABLEMOS DE LAS TERTULIAS TELEVISIVAS


Soy uno de los muchos ciudadanos que, llevado de los deseos de estar bien informado sobre la cosa pública para obrar convenientemente a la hora de votar, seguía con verdadero interés lo que se decía, comentaba y contradecía en las tertulias televisivas de aparente color neutro…
Ello ha sido así hasta que me he dado cuenta de que la mayoría de ellas, sino todas, escasean en eso que se llama ponderación y que, en román paladino, debe traducirse por  lo de “al pan, pan, y al vino, vino” y, si las sigo, es para distraerme y no para tomar nota de las mejores soluciones. Es más: he comprobado que, incluso los moderadores más afanosos por llegar a conclusiones positivas, son víctimas del presunto índice de audiencia y, para no herir susceptibilidades y quedar en paz con todo el mundo, dejan que grite más el que viene mejor pagado o menos razón tiene mientras que todos y cada uno de los otros no tienen mayor afán que el de lucirse con su particular y tantas veces vacío discursito; es así  cómo la mayoría de los sufridos televidentes optan por el abotergante “ni fu ni fa”.
Yo diría que, al igual que en el resto de los programas, en las tertulias políticas el único valor que cuenta es eso del índice de audiencia. Si ello es así ¿qué  camino nos queda a los ciudadanos de a pie para acertar a comprender cómo va realmente la economía y demás asuntos que condicionan nuestras vidas? ¿habremos de dejarnos convencer por el que más grita o por el que disimula su pobreza de argumentos con lo de que “tú eres malo, luego yo soy bueno” o “de todo lo pasado eres tú el que tiene la culpa porque no eres capaz de resolverlo en un santiamén”? ¿Sabéis de argumentos demagógicos más torticeros e  imbéciles?
Dicho todo lo dicho, permitidme un consejo: sin atávicas obsesiones, ciegas devociones por tal o cual tertuliano amigo de templar gaitas  ni estériles pesimistas interpretaciones, abrid los ojos a la realidad de lo que está ocurriendo en España: ella os hará ver que no todos los políticos son iguales y, por lo tanto, entre ellos los hay honrados, prudentes, trabajadores y más dignos de fiar que los que nos han puesto en donde estamos.  
Claro que la nuestra es muy mala situación, que, en la Aldea Global, los países emergentes están jugando su partida y nos obligan a cambiar nuestra escala de prioridades en tanto en cuanto nos están haciendo más pobres e improductivos…, pero no nos cabe otra solución que la de mirar hacia adelante, no desbarrar, soltar lastre, trabajar (incluso cuando parece que se nos cierra el camino para hacerlo e impedirnos ser todo lo que podemos ser) y procurar acertar a la hora de dar nuestra confianza y nuestro voto a los más sinceros, más eficaces y menos malos de nuestros políticos. Radicalmente mentira eso de que todos los políticos son iguales; ya lo dijo no sé quién: les hay más iguales que otros.
Por cierto, hoy por hoy, somos Europa y vivimos bajo la tiranía del Euro ¿no os habíais dado cuenta? 

miércoles, 6 de junio de 2012

NO MUCHO, PERO YA SE GENERA EMPLEO


77.431 afiliados más a la Seguridad Social: el tercer aumento consecutivo en tres meses: El total de ocupados se situó al finalizar el mes en 16.996.510. La ganancia de afiliados en mayo es la tercera consecutiva tras la lograda en marzo y abril, cuando se registraron 5.419 y 16.549 altas al sistema.
 El número de contrataciones supera el millón de personas y aumenta la contratación indefinida. - El número de contrataciones ha superado el millón de personas: en total, 1.204.079 contratos. - De estas contrataciones: 95.977 eran indefinidas y 9.776 formativas. - En los cinco primeros meses del año, el número de contratos realizados sumó más de cinco millones: 5.231.935.
Aumenta por cuarto mes consecutivo el empleo entre los autónomos. - Crece en 7.221 el número de ocupados del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, alcanzando los 3.064.494 cotizantes.- Los Autónomos acumulan ya cuatro meses consecutivos de aumento de afiliados tras siete meses en negativo.
La crisis sufre más paro pero se mantiene con más personas trabajando. - En la actual crisis hay 2,4 afiliados por pensionistas. - En la crisis de los años 90 había 2 afiliados por pensionista.
Por segundo mes consecutivo, en mayo se registraron 30.113 personas menos en el paro.  - Esta bajada se suma a la de abril, mes en el que se registraron 6.632 personas menos en el paro. - El paro ha bajado en todos los sectores y tanto entre hombres como entre mujeres: 27.651 desempleados menos y 2.462 desempleadas menos.
Entre los menores de 25 años, un sector especialmente perjudicado por la crisis, el desempleo bajó en 10.429 personas.
Con casi cinco millones de personas sin empleo, las cifras de paro siguen siendo muy negativas. - Los datos del paro todavía demuestran que estamos atravesando uno de los momentos más duros para nuestra economía. - El Gobierno está comprometido con los ciudadanos a trabajar con toda la intensidad para recuperar de forma sostenible la creación de empleo.
El Gobierno está garantizando las prestaciones por desempleo en plena crisis económica y con un presupuesto austero. - El gobierno dedica casi 30.000 millones a mantener las prestaciones por desempleo, con una tasa de cobertura del 69%. - Se dedican casi 6.000 millones a políticas activas de empleo. - Han aumentado las bonificaciones a la contratación hasta los 2.600 millones.

lunes, 14 de mayo de 2012

¿Racionalización y multiplicación de las escasas oportunidades de empleo?


Es por imperativo moral por lo que hoy me atrevo a sugerir un remedio de urgencia a la sangría del desempleo. Quiero creer y creo que el gobierno del señor Rajoy está haciendo lo que debe y puede para recuperar la confianza de emprendedores e inversores, cuestión imprescindible para salir del atolladero en el que nos han dejado los sucesivos gobiernos de los señores  Zapatero y Rubalcaba, Rubalcaba y Zapatero.
De la herencia que está ahí, lo más sangrante e intolerable es el progresivo desempleo que, además de la ruina económica para cientos de miles de familias degrada  a tantos y tantos condenados al ocio involuntario con la terrible consecuencia de que éste se puede convertir en voluntario por tiempo indefinido.  Ante ello, uno piensa que cabe hacer algo más que las necesarias y urgentes "reformas estructurales": este algo no requiere más que un simple plumazo del BOE. 
A riesgo de caer irremisiblemente en la “incorrección política”, lo que hoy me atrevo a sugerir como remedio de urgencia a la sangría del desempleo ha de aplicarse en dos series de medidas: la primera consistirá en que los costos salariales de las empresas tengan una reducción inversamente proporcional al número de empleados que tienen o proyectan tener en nómina; la segunda es que, apoyándose en la inmediata sustitución del concepto salario mes por el salario hora en todos los ámbitos de la economía nacional, a la par que se favorece la mayor precisión entre emolumentos y presencia productiva, se incrementen todo lo que se puedan incrementar las posibilidades de que las nuevas oportunidades de empleo, que, seguramente, surgirán en cuanto pueda fluir de nuevo el crédito, beneficien a mayor número de personas; ello añadido a una envidiable situación en la que veteranos trabajadores, amas/amos de casa con acuciantes cargas familiares, amigos del pluriempleo, estudiantes y demás… se apunten a reducir tal o cual jornada de trabajo conservando los derechos adquiridos y  sin que ello afecte a la productividad de sus respectivas empresas, algunas de las cuales podrían cambiar la estructura productiva introduciendo en ella dos o más turnos.

martes, 1 de mayo de 2012

1M: Trabajo para todos, Derecho Natural


Es una Sociedad gravemente enferma aquella que resulta incapaz de ofrecer motivaciones al pleno desarrollo de la iniciativa personal de todos y cada uno de sus ciudadanos, sean estos ricos o pobres, empresarios o asalariados. Para una Sociedad, que aspira al progresivo desarrollo de sus posibilidades, el pleno Empleo es una natural exigencia y, para sus gobernantes, es igualmente natural exigencia el asumir responsabilidades respecto a una “equilibrada disponibilidad de estímulos” tanto hacia el mundo del Capital como del Trabajo. Desaprovechar las diversas fuentes  de estímulos constituye un grave atentado a la Libertad y, por lo mismo, actúa como enconado enemigo del Progreso. Acaparar o despilfarrar bienes privándoles de su jugo social es un tropelía que se traduce en una traba para la felicidad del propio inductor o protagonista (el poder político o los títulos de propiedad se legitiman y consolidan cuando se proyectan hacia el perfeccionamiento, multiplicación y difusión de los bienes potencialmente asequibles a la mayoría). Es gravísima desgracia nacional ignorar o, mucho peor aún, neutralizar el libre desarrollo del caudal de energías que las personas, distintas unas de otras y con capacidades complementarias, están en el derecho de aplicar a la cobertura de las carencias de su entorno. Consecuentemente, Progreso en vías de consolidación, será  aquel que, por caminos de libertad, incrementa las responsabilizaciones precisas para la necesaria multiplicación, mejor distribución y máxima proyección de los bienes naturales, lo que, por Ley Natural, se traduce en suficientes oportunidades de empleo.  Reniega, pues de su principal responsabilidad un Poder público que no se fija como esencial preocupación el total aprovechamiento de bienes y energías disponibles. Cuando ese Poder público asume a conciencia su principal responsabilidad, el Trabajo para todos resultará  un ineludible Objetivo Universal.
No sólo estar  juntos porque así lo determinan la geografía y  la inercia de los tiempos: sentirse juntos para abordar algo realizable, un proyecto incitador de voluntades “¿Para qué, con qué fin y bajo qué ideas ondeadas como banderas incitantes?”. La unión se hace para lanzar la energía española a los cuatro vientos, para inundar el planeta de nuevas ideas y de nuevos modos de cubrir ancestrales necesidades.
En el éxito de las empresas una buena parte depende del sentido de la oportunidad: ¿qué mejor resquicio para el desarrollo que el romper tanta manía de manipulación por parte de la Sociedad Opulenta y ocasionales portavoces. La Weltpolitik de los españoles pasa por un “ambicioso afán de personalización” sin atropellos de ningún estilo, con la aplicación de las más ricas peculiaridades  sobre el "mosaico" universal... dentro de un claro objetivo unitario: esto último es la pieza fundamental del Proyecto de tal forma que, cuando falla, los buenos propósitos se desvanecen en pura retórica si es que no se traducen en retrógrado egocentrismo. En esta reflexión seguimos a Ortega y Gasset, quien, ya en su tiempo, echaba en falta para España la “idea de grandes cosas por hacer” en un “sugestivo proyecto de acción en común”.
¿Qué mejor “sugestivo proyecto de acción en común” que el de volcar cuanto tenemos y valemos hacia la cobertura de tantas carencias de millones y millones de potenciales clientes nuestros en respeto a las “Leyes del Mercado” sí, pero no a tantas hipócritas consignas de los países más poderosos cuyo afán de colonialismo universal es tan evidente? Con los pies en la tierra, prudentemente  y  con evidente voluntad de no desperdiciar ninguno de los recursos humanos y materiales disponibles ¿no se podrían romper o, al menos, reducir al mínimo imprescindible los cercos de  la desmedida especulación para  superar el triste y alienante consuelo del subsidio y trabajar lo que podemos trabajar?

viernes, 27 de abril de 2012

¡Bien por nuestro Presidente!


    Es templado, prudente, honrado, valeroso y  nos dice la verdad.     Después de la catastrófica pasada de siete años y medio por una desmadrada mediocridad gubernamental, en el cambio de rumbo estaba nuestra supervivencia como nación libre e independiente.
    Fueron la mentira, el despilfarro y la huida por la tangente  los principales alimentos de aquella desmadrada mediocridad gubernamental. Pasado todo ello, quedan las consecuencias: escasísimo dinero para lo más elemental y una astronómica deuda que frena y puede llegar a impedir de manera absoluta la afluencia de crédito. Ante tal situación ¿hay alguien que crea que nuestros acreedores, los mismos que han de seguir prestándonos  lo elemental para una imprescindible recuperación,  son hermanitas de la caridad que no esperan ninguna compensación material a cambio?
    Claro que es hora de arrimar el hombro, apretarnos el cinturón sin llegar a asfixiarnos y no negar un razonable voto de confianza a quien, pudiendo dedicarse a más cómoda y rentable ocupación, vive en el compromiso de sacarnos del atolladero. Repito: nuestro Presidente, el señor Rajoy, es templado, prudente, honrado, valeroso y  nos dice la verdad: su plan de gobierno fue pergeñado y anunciado desde un supuesto que luego ha resultado ser muy distante de la realidad. Claro que no se habría tocado el IRPF ni otros impuestos si las cosas hubieran resultado ser como el anterior gobierno decía que era y hubiera resultado suficiente la austeridad en el gasto para recuperar las posiciones que nunca debimos perder.
    Siendo ello así como es, da grima el oír y ver cómo  sacar las cosas de quicio y jugar al avestruz parecen ser preferibles ocupaciones de algunos  divulgadores de opinión que presumen de bien pensantes (no necesito dar nombres para que todos sepáis a quienes me refiero) y a la hora de exponer un criterio cargan las tintas más en la forma que en el fondo de cualquier necesaria aunque antipática medida. Por ventura ¿no se dan cuenta de que ha llegado la hora de no perderse en dimes y diretes  mientras que la  gente sencilla  se deja arrastrar fácilmente por el torticero mensaje de que “todos son iguales”?
    Menos sorprende el que la oposición actual, con su  bien conocido y “previsible” líder a la cabeza, siga en la inercia de sus viejas fórmulas, las mismas que nos han llevado al desastre. No cultivan  mayor afán que el de volver a las andadas para el exclusivo beneficio (material y no más que material) de unos pocos: lo "natural" en ellos es que así suceda y continúe sucediendo per secula seculorum ¿qué le vamos a hacer si el Bien Común es para ellos un concepto vacío y, para mantener la fidelidad de su gente, no les importa usar cualquier truco de feria con promesas, banalidades y mentiras? ¿Cómo abrir los ojos a quienes siguen empeñados en mantenerlos cerrados?

martes, 17 de abril de 2012

¿Qué es la Hispanidad?

Se cree que fueron los fenicios los que llamaron Hispania a la península que los griegos conocían con el nombre de Iberia e Hispania fue llamada por los romanos, a los que costó doscientos años conquistarla (desde el 218 hasta el 19 a. C.). Al ser romanizada, Hispania fue dividida en tres provincias: Hispania Ulterior Baetica, Hispania Citerior Tarraconensis e  Hispania Ulterior  Lusitania
Lo que es hoy Portugal formaba parte de la Lusitania y, por lo tanto, era tan “hispánico” como cualquier otro territorio peninsular. En puridad, el concepto Hispanidad, que se deriva de Hispania, afecta tanto a Portugal como a España; en razón de ello no será impropio englobar a Brasil en el término Hispanoamérica, como tampoco lo es considerar hispana la herencia histórica tanto de España como de Portugal, naciones hermanas estrechamente unidas en las épocas más fecundas de las respectivas historias.
Dicho esto y habida cuenta de lo que la civilización hispánica ha influido y sigue influyendo en la Historia, podemos atrevernos a considerar a la Hispanidad un valor del mismo carácter y similar influencia cultural a como lo fue y, en cierta forma, sigue siendo la Romanidad o Latinidad; así pues, cuando nos referimos a América Central y del Sur ¿no serán más específicamente nuestros (de portugueses, españoles y los hermanos de América y otras partes del mundo)  los términos Hispanoamérica o Iberoamérica que el más indefinido Latinoamérica?
Llegado a este punto, es el momento de preguntar ¿qué es la Hispanidad? Cierto que fue un término que despertó amplio eco en las primeras décadas del siglo pasado, pero como referido exclusivamente a personas y pueblos que se mueven en la órbita cultural de lo español. Desde mi modesta posición, reivindico aplicar el concepto Hispanidad  todo lo que se refiere a la Península Ibérica y que debiera seguir siendo uno por coincidencia de origen además de paralela proyección histórica y no lo es por simples rivalidades dinásticas, que, hoy por hoy, están más que superadas, máxime si nos tomamos en serio eso de la afinidad de culturas y de la unión ante la adversidad.
Cierto que, en los siglos XV y XVI,  los hispanos  (portugueses y españoles) “incorporaron” a su órbita cultural multitud de pueblos siguiendo las corrientes de la historia con todo el trasfondo de ambiciones atropellos y alguna que otra generosa intención: la realidad está ahí y obvio resulta perderse en dimes y diretes sobre si yo abusé de ti o tú de mí; lo cierto es que todos estamos en el mismo barco y que, los hispanos, querámoslo o no, gozamos de un fondo común que debería ayudarnos a entendernos mejor. De ese fondo común, la Hispanidad, podemos hacer valer lo mejor de nuestra Civilización, que ¿quién lo duda? abarca bastante más que las comunes formas de hablar y simples relaciones comerciales: podemos hablar de intereses comunes y, también, de un humanismo de “carácter” hispánico en cuanto está ligado a específicas formas de entender la Religión, el Derecho y la común Historia. En razón de ello, bueno sería que, cuando un poderoso de determinado país hermano “va por libre” y perjudica indebidamente a otro hermano de sangre y cultura, los demás hagan lo posible por recuperar la necesaria armonía “familiar” entre todos.
Ante lo que está ocurriendo estos días ¿Puede ser algo más que un sueño esta idea de la Hispanidad?