martes, 18 de febrero de 2014

APRENDICES DE CAUDILLO EN DEMOCRACIA

La Democracia que, fundamentalmente, es participación en las decisiones que afectan a los derechos de la persona y al bien de la comunidad según las exigencias del momento político, requiere una reactivación del “espíritu generoso” y de la capacidad de reflexión de cada ciudadano. El simple número de votos no hace demócratas a los que esperan agazapados la ocasión de hacer realidad los caprichos de su ego.
Precisado un compromiso de realización personal (puesto que yo soy así estoy obligado a obrar en consecuencia), el ciudadano con plena conciencia de su poder y de su libertad, debe situar al profesional de la política justamente en el lugar que le corresponde: este profesional de la política no es ni más ni menos que un servidor de la Comunidad con el obligado respeto a la libertad y a la responsabilidad de todos y de cada uno de sus conciudadanos, en el legítimo proceso de hacerse a sí mismos a través de sus respectivos empleos y vocaciones (ojalá coincidan los unos con las otras) en el tratamiento de las cosas y problemas del día a día.
Pero ese Gestor Público, asentados “sus reales” en determinado escalón de lo que se llama “función pública”, ya está en situación de manejar infinitos hilos de vanidades, caprichos y ambiciones; es cuando, muy difícilmente, resiste a lo que se llama erótica del poder: en mayor o menor medida vivirá el posible debilitamiento de su propia escala de valores (si es que la tenía bien definida y asumida) hasta dejarse dominar por una especie de “síndrome de la auto complacencia” con la probable consecuencia de considerarse a sí mismo como lo único importante.
Es ése un proceso repetido hasta la saciedad en el mundo de la Política. Se encuentran inequívocos ejemplos en cualquier autocracia, pero, también, en las democracias, por muy “representativas” que éstas sean. Sabemos que la degeneración personal, si es un peligro anejo a la propia condición humana, encuentra su mejor caldo de cultivo en las “altas esferas de la Política”, sobre todo si el líder en cuestión, gobierno o no, se muestra capaz de inventar nuevos “valores”: el Poder corrompe, se ha dicho con bien justificada contundencia.
Para que, en nuestra Democracia, el “síndrome de la auto complacencia” despierte complicidad no se precisa más que el incensario de unos cuantos paniaguados estratégicamente situados en las esferas de influencia del propio partido y de una teórica oposición “circunstancialmente complementaria”. Desde ahí ya es posible domesticar a los otros poderes, amañar los procesos electorales (aun en el caso de transparentes recuentos), despilfarrar sin medida, mentir “institucionalmente”, ignorar elementales derechos de los otros... en suma, ejercer una más o menos velada forma de tiranía, también desde la oposición por eso de las “cuotas de consenso”.
Por ello, en el compromiso democrático con la mayoría, además de la imprescindible virtud de la humildad por parte de los titulares de tal o cual parcela de poder, para la comunidad política resulta esencial una vigilante y certera capacidad de juicio con que analizar virtualidades, trayectorias y comportamientos de los candidatos a la función pública. Por el contrario, resulta clara muestra de complicidad con la tiranía (sea o no de raíz democrática) una adhesión incondicional por ciega devoción a lo aparente, rutina, pereza, envidia u obsesiones de revancha.
En la Democracia Española, por virtud de una “consensuada ley electoral” y la rutina de los procesos establecidos o tolerados, se vive en una situación en la que el líder del partido en el Gobierno tiene facultad para nombrar a todos los integrantes de la Pirámide Ejecutiva desde el primero al último nivel sin que ello implique una elemental idoneidad para los respectivos cargos o responsabilidades; por demás, no encuentra serias dificultades para situar al “adicto incondicional” en la cúpula de los otros dos poderes, legislativo y judicial, mientras que, si sabe aprovechar una propicia circunstancia, malo será que no cuente con los mejor situados en los medios de comunicación o “cuarto poder” o en el que muchos consideran el súper-poder financiero. También y puesto que es la primera e indiscutible autoridad de su partido, el líder en unas Elecciones Generales tiene derecho de propuesta o veto para confección de todo tipo de listas electorales (generales, autonómicas, municipales, etc...) ¿No significa todo ello la posibilidad de ejercer un poder político absoluto, o, lo que es lo mismo, el trampolín para actuar como auténtico caudillo sin abandonar lo que, en genuina corrección política, se llama “ámbito de la democracia”?.
Ciertamente, las particulares circunstancias de nuestra Democracia (piramidal, plebiscitaria y de listas cerradas) permite al líder favorecido por la mayoría de votos, marcarle cauces dogmáticos a la economía, situar a todos sus amigos en las esferas de poder; manipular los medios de información para alterar lo valores en uso en función de sus obsesiones, prejuicios o “confluencias ideológicas”; convertir a las “cámaras de representación popular” en caja de resonancia de sus buenas o malas decisiones, frenar o desviar el curso de la justicia en beneficio de sus amigos...
De hecho, en el ejercicio de su poder, el líder que triunfa en unas elecciones disfruta de todas las prerrogativas de un caudillo sin otro requisito previo que el de mantener la connivencia de un suficiente número de diputados. En estas circunstancias, desde la jefatura del poder se manejan o se pueden manejar todos los controles de la vida pública: alcaldes, senadores, diputados… de su partido son pupilos suyos en cuanto que, gracias a su “dedo”, lograron un ventajoso puesto en las listas. Si la mayoría es absoluta no habrá ninguna eficaz objeción a determinada iniciativa o capricho; si no lo es, el recurso al mercadeo allana no pocas dificultades para navegar, incluso, contra la esperanza y el deseo de los electores del propio partido.
Logrado un suficiente número de votos y sin relevante contra poder por cuatro años (y muchos más si se acierta a manipular los resortes de la opinión pública y, con la adecuada palabrería, se neutraliza la capacidad crítica de tibios, fieles y simpatizantes), es posible mantener impunemente la libertad de hacer o no hacer según la propia conveniencia y marcando distancias con la teórica oposición política con torticeros argumentos al estilo de “basta que tú (oposición) propongas esto para que yo (poder) imponga lo contrario” .
No varía substancialmente la cuestión en el hipotético caso en que el jefe de gobierno lo sea por acuerdo entre dos o más partidos: en el actual estado de cosas y puesto que los respectivos jefes de partido han entrado en la rueda de conveniencias, respaldarán cualquier decisión del jefe supremo con la connivencia de un Parlamento satélite, justo lo contrario de lo que propugnó Montesquieu y, con él, todos los defensores de una democracia no hipotecada por la inercia de los intereses partidistas, que, salvo muy honrosas excepciones, suelen ser los intereses o debilidades de los líderes.
No irían así las cosas si, al menos y en ocasiones de notable trascendencia, el voto en el Parlamento fuera realmente libre y al dictado de la conciencia de cada diputado. Claro que, para resultar aceptablemente libre, ese voto habría de ser secreto, si no en todos los casos, al menos, ante las cuestiones de mayor trascendencia: no es de recibo oír en cualquier parlamento expresiones al estilo de “todos mis compañeros y yo pensamos…” ¿de cuándo acá es colectivo algo tan sagrado como un íntimo pensamiento, la voz de la conciencia o los valores con los que cada uno forja o intenta forjar la propia personalidad?
¿Sería mucho pedir a los señores diputados que, en defensa de su propia libertad y de la elemental dignidad para un “legítimo representante de la voluntad popular”, exijan voto libre y secreto para cuestiones tan importantes como la investidura, leyes que vulneren determinados conceptos morales, el Presupuesto o un eventual voto de censura a la actuación del Jefe de Gobierno?
Institucionalizar esa mínima prerrogativa no implica ningún trauma legal: bastaría hacer uso de la elasticidad del “Reglamento”. Claro que ello crearía un precedente no muy halagüeño para cuantos aspiran a disfrutar del poder merced a un entramado de intereses cuidadosamente hilvanados y cuya consistencia sigue asegurada por el voto servil. Si, además, sucede que los altos organismos judiciales cubren sus vacantes a propuesta del parlamento, caja de resonancia de la voluntad del jefe... Entre los interesados por copar los puestos de mayor relieve, por ejemplo, en el poder judicial, llega a no es el mayor aliciente el ponderado y veraz entendimiento de las exigencias de la Justicia de todos y para todos. De esa manera, pierde su positivo carácter lo que se llama “equilibrio de poderes” hasta el punto de que el “natural ejercicio de la independencia judicial” llega a ser considerado una genial heroicidad.
Claro que, tal están demostrando heroicos jueces del momento actual, las leyes deben y pueden tener más fuerza que los posicionamientos políticos, por muy altos que éstos sean. En momentos cruciales de nuestra reciente historia, por desgracia, no se ha dado tal situación: entre nosotros, personajes bien notorios han logrado “saltarse a la torera” todo el aparato jurídico. Sin sacar a colación consabidos escándalos de la vida pública, choca al buen juicio democrático eso de la inmunidad parlamentaria sobre cuestiones tan obviamente criminales como la connivencia con el “terrorismo de Estado” o el uso de los fondos públicos para enriquecer a delincuentes. El tentado a ejercer de “caudillo” debiera reconocer que lo suyo es provisional: su permanencia en el Poder depende de la suma de votos en la próxima confrontación electoral.

Pero no todos los candidatos o titulares de poder político, justo es decirlo, sucumben a la tentación de “caudillismo” (de ello ya tenemos pruebas históricas y también actuales), de donde se deduce que, en una Democracia como la española, contra los vicios y atropellos del caudillaje ocasional, no cabe mejor remedio que la sagacidad de los votantes: es de sentido común elegir la menos mala de las opciones sea a la hora decidirse por un candidato o cuando se ofrece a nuestra consideración tal o cual programa.

lunes, 3 de febrero de 2014

FUNDAMENTALISMO VISCERAL DE CIERTA IZQUIERDA

Se inició en Burgos, estos días está ocurriendo en nuestra Ciudad y a saber en dónde surgirá la próxima ola de esa orquestada,  gamberril y desorbitada violencia callejera, que, por supuesto, siempre pretenderá apoyarse en una más o menos legítima, justa o desorbitada, reivindicación.
¿El ver lo que está ocurriendo no es motivo más que suficiente para que aquellas organizaciones (partidos, sindicatos, etc.) que, en uso de las libertades que otorga la Constitución, se sirven de masivas protestas o manifestaciones, piensen detenidamente y se organicen en consecuencia para  que ese tipo de actos, por legítimos que sean, no pierdan todo su valor moral en cuanto derivan en grave perjuicio para la tranquilidad y bienestar de los ciudadanos? ¿Acaso la libertad es exclusivo privilegio de los gamberros y violentos?
A estas alturas del siglo XXI, cualquiera que presuma de “tener dos dedos de frente” bien puede ver que no hay razón alguna para que la mayoría viva a expensas de unos pocos, los mismos, que se apresuran a pescar en cualquier río revuelto y que, para cubrirse en salud, presumen ser de izquierdas… Y, si aún viéndolo, mira para otro lado ¿qué hemos de pensar de él? ¿Qué cuanto peor para todos mejor para él? Y si se auto titula de izquierdas ¿qué clase de izquierda es la suya? ¿la del palo y tente tieso? ¿la de “destruir es una forma de crear”? ¿la de “cuanto peor para todos mejor para mí”?
Queremos creer que hay una cierta izquierda para la cual  la “justicia social” es su principal valor, aunque, la verdad sea dicha, hasta la fecha, sus teorizantes  no hayan definido bien los más adecuados caminos para alcanzar y consolidar  una justicia social que se apoye en el trabajo, el amor y la libertad.  Razón de más para que esta izquierda, que pretende estar a la altura de los tiempos, huya de vender gato por liebre y se declare abiertamente contra cualquier violencia callejera, aunque solo sea para que sus adictos vean bien diferenciada  su doctrina de la que predica y practica la otra fundamentalista y visceral izquierda en la que se refugian los alborotadores y gamberros de oficio.

Si los líderes de la izquierda  sindical, que pretende ser moderna y civilizada, además de rehuir su “probada responsabilidad” en cualquier convocatoria que deriva en violencia, tratan de recoger las nueces de los árboles que otros agitan…, deben, en rigor, asumir las consecuencias entre las cuales ¿por qué no? están las que pueden y deben fijar los jueces.   

domingo, 26 de enero de 2014

EL PRESIDENTE DEL GOBIERNO EN BARCELONA

 Debería ser lo más normal del mundo que el Presidente del Gobierno de España, quien, como tal, vela por el  bienestar y prosperidad de todos los españoles según su capacidad de gestión, visite cuantas veces quiera o estime oportuno cualquier entrañable porción de nuestra patria;  pero el caso es que tiene carácter de gran noticia el hecho que visite Barcelona y allí ponga de manifiesto que Barcelona y toda Cataluña son tan españolas como Andalucía, Extremadura, Castilla, el País Vasco, etc., etc., ¿No creéis que esto es una obviedad tal que deberíamos considerar fuera de órbita a a cualquier español que lo ponga en duda?
 Ocurre ello cuando, por culpa del ambicioso desmadre de unos pocos, son muchos los preocupados por un problema cuya mala solución nos perjudicaría a todos, especialmente a los catalanes, acepten o no su imborrable condición de españoles.
El Presidente del Gobierno de España, en uso de la responsabilidad que constitucionalmente le corresponde, se enfrenta al problema y nos hace precisiones y promesas como las siguientes, que entresacamos de su discurso del pasado 25 de enero en Barcelona:
He procurado ser prudente para no crear tensiones adicionales y continuaré siéndolo, pero eso no está reñido con dejar las cosas claras: mientras yo sea presidente del Gobierno, ni se celebrará ese referéndum   que algunos pretenden, ni se fragmentará España…./  Por tanto, la obligación del Gobierno es no permitir que se celebre ese   referéndum, porque de lo contrario, además de abrir la puerta al desafuero,   estaría violando la ley. La violaría quien lo celebrase, y la violaría el Gobierno   si lo consintiera. No es una obstinación mía, como pretenden algunos. Al   tomar posesión de mi cargo se me exigió jurar que cumpliría y haría cumplir   la ley. Y lo voy a hacer …/  Voy a garantizar a todos los españoles en general y a los catalanes en   particular que siguen estando protegidos, frente a cualquier arbitrariedad, por  las garantías de un estado de Derecho, es decir, un Estado en el que la ley   lo puede todo y la arbitrariedad no tiene sitio. …/   Por eso me preocupa lo que está pasando: porque es malo para toda   España, sin duda, pero es mucho peor para Cataluña.   Lo está siendo ya, porque es un asunto que, en esta tierra, monopoliza   la atención y distrae todas las energías que debieran estar dedicadas a otras   cuestiones que preocupan más a los catalanes. Lo está siendo porque crea   un clima de tensión emocional entre los propios catalanes, que   inevitablemente, lesiona la convivencia..  Me preocupa, porque se le está pidiendo a la sociedad catalana que   apueste por aventuras colectivas en las que ninguna persona sensata, ni   siquiera quienes las proponen, arriesgarían sus intereses particulares.  Me preocupa, porque lo que necesitáis las gentes de esta tierra no es   agitar banderas, ni disputar entre vosotros, sino trabajar unidos para   combatir el paro, poner las cuentas en orden, recuperar la confianza de los   inversores, asegurar el bienestar, y garantizar a todos un futuro que merezca   la pena vivir.  Y me preocupa muy especialmente que se disfrace la realidad…./  España es la nación más antigua de Europa y Cataluña siempre ha   formado parte de ella. Y en todos estos siglos de historia hemos forjado lazos que nos unen en lo más profundo. Desde las gestas compartidas a las   relaciones personales. La vida en común, los intereses, las cosas que hemos   hecho juntos, los afectos y la lucha contra las dificultades… Así hasta hoy…./   Soy el primer interesado en que las cosas vayan bien en esta tierra, y voy a pelear por Cataluña y por los catalanes, por su progreso y por su bienestar. Lo voy a hacer porque es mi obligación hacia ellos, porque es mi deseo y también porque el bienestar de Cataluña es bueno para toda  España. Yo os pido que me ayudéis y que me ayudéis también a difundir un  mensaje de sensatez, de unidad y de esperanza.  Porque nos jugamos mucho.   Nos jugamos lo importante: nuestra historia, lo que nos ha unido desde siempre; nos jugamos el presente, la convivencia y el bienestar de todos y nos jugamos también nuestro futuro, todo lo que podemos hacer juntos.
A pesar del claro y contundente mensaje del Presidente, parte de la prensa emite juicios como el de que “Rajoy reprueba en Cataluña el plan soberanista sin ofrecer alternativas”.

Como ciudadano de a pie, tan español como los catalanes, uno se atreve a preguntar: ¿Hay mejor alternativa que la de cumplir y hacer cumplir la Constitución?

jueves, 23 de enero de 2014

NOS UNE LA HISTORIA, EL AMOR Y EL SENTIDO COMÚN.

Un gran amigo nos ha pasado un precioso y oportuno artículo, que publica Intereconomia.com del 21/01/14 y firma Luis Poch de Gaminde – El Viajero Incansable: es de los que debieran hacer reflexionar a unos pocos  a quienes no importa que todos los españoles volvamos al primitivismo de veinte siglos atrás.  Nos tomamos la libertad de transcribir literalmente los párrafos que más nos ilustran sobre la belleza e irrenunciable españolidad de Cataluña:
Cataluña es una absoluta preciosidad de lugar; sus paisajes, la amabilidad de sus gentes, la oferta gastronómica… Es una región completísima de nuestra querida España. Cuenta con un pasado histórico importantísimo ligado a nuestro país desde hace siglos, como el resto de las regiones históricas de España en general, aportando su riqueza cultural e inigualables paisajes. Cuna de héroes, valientes y conquistadores, ateneo de culturas, su gente es cercana, emprendedora y muy trabajadora. De Viella a Cadaqués, de Puigcerdá al Delta del Ebro, sus paisajes derrochan belleza y variedad como pocas veces es vista en un territorio concreto. Por eso, Cataluña es uno de los destinos favoritos de cualquier viajero que planee un inolvidable viaje dentro de España. Y estos viajeros que amamos Cataluña y amamos España, dos entes unidos y dependientes entre sí que no nos dejan de maravillar y fascinar, estamos cansados de que se mancille este territorio con símbolos, mentiras y soflamas que oscurecen un ambiente. De esta manera, se va estropeando todo significativamente, sembrando discordia, diferencias y enfrentamientos inútiles que no llevan a nada donde antes había paz.
Con estas premisas, recorremos aquellos lugares de Cataluña que derrochan españolidad, sitios que nos desvelan en sus piedras e historias, lejos de tejemanejes nacionalistas sin fundamentos, que Cataluña es España y que España sin Cataluña no sería España, además de que Cataluña sin España no sería Cataluña.

                          Monasterio de San Jerónimo de la Murtra
 En este monasterio a las afueras de Badalona, Provincia de Barcelona, y no en la Plaza del Rey de Barcelona donde se dice, fue recibido Colón por los Reyes de España, Fernando e Isabel, tras el viaje del Descubridor. Por seguridad, se trasladaron a este monasterio de la Orden Jerónima. Allí, Colón les mostró productos de las nuevas tierras descubiertas, así como una serie de nativos para que los reyes pudieran ver cómo eran los hombres de aquellos lares.


                                       BARCELONA, PUERTA DE ESPAÑA
El Apóstol Santiago llegó a Barcelona antes de ir hacia Galicia, a evangelizar hasta el fin del mundo (Finisterre). De hecho, la primera cruz que vieron los pobladores de lo que hoy es España, se vió en Barcelona. La hizo el mismo Santiago, con dos ramas de pinos, y la colocó sobre una piedra, desde donde predicaba. Donde está esa piedra es hoy el altar mayor de la Catedral. En la Hispania visigoda, Barcelona fue capital tres veces antes de trasladarse a Toledo, en concreto, con los reyes Ataúlfo, Gasaleico y Amalarico (ss. V y VI). Teudis, sucesor de Amalarico, ya trasladó la capital y corte de la primera España cristiana a Toledo. También Barcelona y la España imperial tienen mucha relación; Carlos V al llegar de Flandes con su séquito, encontró comodidad y buenas relaciones en Barcelona, mientras en Castilla encontró hostilidad. Por eso, se proclamaría Emperador en Barcelona. Con ello, favoreció el desarrollo y florecimiento de la Universidad barcelonesa, entre otras cosas. Cervantes y su hermano junto con muchos catalanes salieron de Barcelona hacia la batalla de Lepanto, a luchar con otros tantos paisanos de la España imperial. Uno de esos catalanes era el señor de Requesens, lugarteniente de Juan de Austria, cuyo castillo visitamos en el primer post de este blog-Enlace aquí-. Otra curiosidad es que en el actual Barrio de Gracia, antes población de la periferia barcelonesa de Gracia se celebraba una importante fiesta, la de San Isidro Labrador, patrón de Madrid y de los payeses (campesinos) de la llanura barcelonesa, el actual Ensanche. Contaban en el s.XIX con la Cofradía de San Isidro de Gracia, donde organizaban procesiones en honor al santo. Como colofón, Barcelona es la única población de España que puede decir que ha contado con tres plazas de toros en activo.

                                                    MONTSERRAT
  Tras el desmadre espiritual que parece ser ocurrió entre los monjes de Montserrat durante el siglo XV y XVI, con la “ermitañización” de los religiosos y el abandono que se le hizo a la comunidad peregrina, los Reyes Católicos alcanzaron un acuerdo con el Papa Alejandro VI para anexionar el Monasterio de Montserrat al de San Benito el Real de Valladolid. Un hermano del Cardenal Cisneros, fiel consejero de los Reyes, sería el primer prior del nuevo Montserrat. Este monasterio tendría una gran relación con San Ignacio de Loyola, y durante más de 4 siglos casi todos los monjes serían castellanos, hasta la Desamortización de Mendizábal, acaecida a mediados del s. XIX. Desde entonces, el monasterio pertenece al de Subiaco, Italia. Hay una leyenda también que dice que en la zona del Bruc, próxima a Montserrat, un niño tamborilero tocó el tambor entre las rocas de Montserrat e hizo huir al invasor francés.

                                         SANTUARIO DE LA GLEVA
 En la Plana de Vic, depresión rodeada de montañas en la Comarca de Osona, Provincia de Barcelona, se encuentra el corazón espiritual de Cataluña. En el Santuario de la Gleva, a finales del siglo XIX en plena Renaixenxa (regeneración literaria de los autores catalanes) el poeta y sacerdote Jacinto Verdaguer (también llamado Mosén Cinto) pasó una temporada, escribiendo sus “goigs”-gozos-. Entre ellos, escribió el famoso poema “Canto a la Inmaculada, Patrona de España”. De esta zona de Cataluña eran oriundos Jaime Balmes y San Antonio María Claret.

                                       MONASTERIO DE POBLET
Ya en el siglo XII el Rey de Aragón Alfonso II el Casto quiso (firmado así en testamento) ser enterrado en Poblet. El Rey Pedro El Ceremonioso encargó al Maestro Aloi de Montbrai la construcción de 6 sepulcros reales. Será Panteón Real de la Corona de Aragón durante los siglos XIV y XV, hasta la extinción de la Corona de Aragón (por el matrimonio de Fernando con Isabel de Castilla). Este monasterio cisterciense era importantísimo, ya que era dueño de otras casas cistercienses menores en las poblaciones más importantes de la Corona de Aragón, como el Monasterio de Piedra, el de la Real en Mallorca, San Vicente de Valencia o el de Nazaret de Barcelona.

COLOFÓN
 “Amo a España porque la conozco” Gregorio Marañón, médico madrileño.
“¿Españoles? ¡Y tanto! Lo somos más que los castellanos”. Joan Maragall, escritor, abuelo de Pascual Maragall, Ex-Presidente de la Generalidad.
“¿Tendremos algún día en Cataluña una auténtica y objetiva historia que no contenga las memeces de las historias puramente románticas?” Josep Pla, poeta ampurdanés.

domingo, 5 de enero de 2014

DERECHO NATURAL Y SOCIALISMO

Entre los que se proclaman de izquierdas sin duda que no faltarán los que han saboreado una corriente de aire fresco al enterarse de que, en nombre de un elemental humanismo y, también, del sentido común, el socialista don Rafael Correa Delgado, Presidente del Ecuador “arremete contra la ideología de género y el aborto”.   Es lo que con el titular  “Correa amenazó con renunciar si se despenaliza el aborto en Ecuador”, el pasado 3 de enero pone de relieve Eldiario24.com (Argentina). Vale la pena transcribir el texto:
"No compartimos esas barbaridades" dijo el presidente en su última emisión del programa "Enlace Ciudadano" que se emite por radio y televisión. Rafael Correa dedicó la última emisión de Enlace Ciudadano, su programa semanal de radio y TV, a fustigar la ideología de género, a la vez que defendió al feminismo, entendido como lucha por la igualdad de derechos, que no significa la "igualdad total", precisó, aludiendo a quienes afirman que no existe una diferenciación sexual "natural" sino que todo es "construcción cultural".
 Correa aseguró estar a favor de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, pero no de la igualdad en todo, como si no existiesen diferencias biológicas entre los sexos.  Aunque expresó respeto hacia quienes defienden estas teorías, rechazó que "traten de imponer sus creencias a todos". "Que no existe hombre y mujer natural, que el sexo biológico no determina al hombre y a la mujer, sino las 'condiciones sociales'. Y que uno tiene 'derecho' a la libertad de elegir incluso si uno es hombre o mujer. ¡Vamos, por favor! ¡Eso no resiste el menor análisis!", exclamó el Presidente.  "Esas no son teorías, sino pura y simple ideología, muchas veces para justificar el modo de vida de aquellos que generan esas ideologías. Los respetamos como personas pero no compartimos esas barbaridades", aseguró.
 Correa advirtió además que se está adoctrinando en esa ideología (que calificó de "peligrosísima") en muchas escuelas: "No traten de imponerlo al resto, y no se lo impongan a los chicos, porque hay gente que está enseñado eso a nuestros jóvenes".
 En octubre pasado, Correa había amenazado con dimitir si el Congreso ecuatoriano aprobaba el aborto. Ahora, se declaró partidario de la familia natural, aun a costa de parecer "cavernícola" y "conservador", aclaró, abriendo el paraguas a las críticas que sabe que recibirá: "Creo en la familia, y creo que esta ideología de género, que estas novelerías, destruyen la familia convencional, que sigue siendo y creo que seguirá siendo la base de nuestra sociedad".
 Consciente de las críticas que recibirá por colocarse a contramano del pensamiento dominante en el progresismo, Correa señaló que ser de izquierda no implica apoyar el aborto o estar en contra de la familia tradicional. "Esa es otra 'novelería': quién no se adscribe a esas cosas, no es de izquierda. ¿Qué es eso de que si uno no es proaborto no es de izquierda? –desafió Correa-. Entonces, ¿si Pinochet está a favor del aborto, es de izquierda? ¿Y si el Che estaba contra el aborto, entonces era de derecha?", preguntó también.
 "Esas son cuestiones morales, no ideológicas", sostuvo, contrariando a una izquierda latinoamericana que, casi mayoritariamente, milita por la despenalización del aborto, en nombre del "derecho" de la mujer a "decidir" sobre su propio cuerpo. El pasado 13 de diciembre, el presidente de Ecuador se había reunido sin embargo con representantes de los grupos LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales), con cuyos representantes se había reunido el día 13 para asegurarles que se opondría a su discriminación laboral o en otros ámbitos, pero sin que ello implicase considerar matrimonio a sus uniones.

Un socialista de la talla y carácter de Correa (está en el tercer mandato presidencial) está logrando que sea Ecuador  la tercera economía con más rápido crecimiento en América del Sur (5,2 % interanual) con la consecuencia de lograr uno de los más bajos niveles de desempleo de todo el Continente.  Ojalá que su testimonio hiciera entrar en razón  a los que, en esta nuestra España, no les importa ir en dirección contraria a la propia Ley Natural y ven en el aborto libre  uno de los “valores esenciales” del Socialismo y, probablemente, la cortina de humo precisa para ocultar la falta de un programa coherente con la realidad actual.  

martes, 31 de diciembre de 2013

¿Qué nos traerá de bueno y próspero 2014?

Nos gustaría abordar 2014 con irrebatible realismo: sin duda que realista es una persona que, ante una botella, más o menos medio llena o más o menos medio vacía, dice: esa botella está al 49,90 % de su de su capacidad. Claro que, con su matemática precisión, esa persona, cien por cien realista, corre el riesgo de aparecer como el más borde de la cuadrilla.
 Aplicando el símil a tantas y tantas animadas tertulias, para no desviarse de lo “políticamente correcto”, ese tal no podrá presumir de realismo y habrá de limitarse  a expresar, según su estado de ánimo: la botella está medio llena, que es tirar para arriba, o está medio vacía, que es tirar para abajo. Con una respuesta, que no compromete a mucho, facilitará el que la discusión sea interminable y de más en más animada.  Ya sabemos que no pocos reputados economistas no pasan de ser profetas del pasado y que, en la mayoría de los caso, no quieren comprometerse demasiado; también es verdad que unos pocos  (entre ellos el maestro Ramón Tamames), a fuer de realistas, sostienen que, “aunque sigue la crisis, el repunte económico del 0,1% registrado en el tercer trimestre pueda ser síntoma del "comienzo del final de la recesión".
 A nadie se le oculta que el fatídico error de querer ignorar la crisis hasta que todo su peso nos cayó encima coincidió con dos factores a cual más determinante: la explosión de la burbuja financiero-especulativa y el arrollador empuje de la Producción de los bienes de consumo en  los países “emergentes”. Por demás, la Unión Europea se ha visto obligada a mantenerse prisionera de la necesidad de que el Euro siga siendo medianamente fuerte frente a otras monedas con no menos peso específico en los intercambios comerciales de la "Aldea Global"
La enorme carga de la crisis sobre las espaldas de todos los españoles se ha reducido un tanto a costa de sacrificios que, al parecer, empiezan a dar sus frutos: entre ellos, una considerable reducción de la llamada “prima de riesgo”, el aumento de las exportaciones y cierta recuperación de la confianza de los grandes inversores.
Claro que aún falta mucho camino por recorrer y, para no desanimarnos, no está de más prestar oídos a personajes de indiscutible relevancia  en el concierto político europeo: Según leemos, Herman Van Rompuy,  presidente del Consejo Europeo, confía en las perspectivas económicas de España para 2014, si bien admite que llevará su tiempo la recuperación del empleo: “"Vamos a notar la mejora a partir del año que viene. La economía se está recuperando, de hecho, ya lo ha empezado a hacer durante 2013, seguirá en 2014 y será aún más fuerte en 2015", ha declarado en una reciente rueda de prensa. También hizo notar “que todos los países de la zona euro, excepto Eslovenia y Chipre, avanzan hacia el crecimiento económico y confió en que los efectos de esta tendencia se dejen sentir en el empleo un poco más adelante”… "Lo importante es que ahora contamos con un mecanismo neutral de supervisión bancaria liderado por el Banco Central Europeo y con un mecanismos de liquidación de entidades en caso de que surjan problemas", declaró convencido.
Por su parte, nuestro presidente, don Mariano Rajoy, con reconocimiento expreso a todos los españoles por  nuestra “comprensión y coraje”,  ha declarado el pasado viernes, día 27 del mes a punto de acabar: "Hoy puedo decir que 2014 será un año mucho mejor, con más actividad y más crecimiento de la economía",
De la recuperación en marcha, según TVE, “Rajoy ha puesto como ejemplo la bajada de la prima de riesgo y el buen ritmo al que crecen las exportaciones, por encima del 6%, además de la inversión extranjera que ha alcanzado un nivel de recuperación del 76% de la tasa interanual”,  lo que significa  que "España ha recuperado la credibilidad en los mercados" y, entre otras buenas cosas,  “España se ha ahorrado este año 8.700 millones de euros de intereses por la bajada de la prima de riesgo y de los costes de financiación”.
Claro que no son logros suficientes para echar las campanas al vuelo, pero sí para seguir trabajando con el afán de mejorar todo lo mejorable, pese a imprevistos nubarrones como la artificiosa e inconstitucional amenaza soberanista del Presidente de la Generalitat Catalana, un desafío, al que don Mariano Rajoy  responde: "Dedicaré todos mis esfuerzos para evitar que los catalanes y el resto de españoles se vean perjudicados por una iniciativa que solo ha conseguido generar incertidumbre, inestabilidad y fractura  social"….“"Esa consulta es contraria a la Constitución, por tanto, no puede celebrarse. Lo que algunos pretenden, y no pueden conseguir, dañaría enormemente a toda España, pero especialmente a Cataluña"... "hay cosas que no se me pueden pedir"  
No van así las cosas  para don Alfredo Pérez Rubalcaba, secretario general del PSOE, el mismo que participó en la génesis del desastre como vicepresidente del anterior gobierno y que ahora, con ignorancia supina de que cualquier recuperación necesita un mínimo de recursos en que apoyarse, se pone en la piel de  los que todo lo ven negro para soltar otra más de las suyas: “no hay más que desigualdad y toneladas de mentiras”, en lo que, según él ha sido "El año de las tres crisis: la económica y social, la política y la territorial". En el papel de quien todo lo ve mal, rematadamente mal, Rubalcaba pide al Presidente que "no se cuelgue medallas que no son suyas" y que "no huya de sus marrones".
Por ventura ¿hay algún español de buena voluntad que crea que el compañero de gobierno del señor Rodríguez Zapatero lo haría mejor que don Mariano Rajoy Brey?
Bien sabemos que, por delante, quedan aún muchos problemas por resolver, de los cuales, sin duda que alguno quedará enrevesado por el camino. 
Pero así ha sido en la historia y puede  que, pese a tales y cuales ajustes, reformas y contrarreformas, a final de 2014, quede aun mucho por enderezar. Ante ello ¿no creéis de rigor que lo que procede es que todos y cada uno de nosotros nos preguntemos ¿qué puedo hacer yo para, sin irme por las ramas de los sueños imposibles, hacer lo que me corresponde para que 2014 sea, efectivamente, mejor que 2013 y, por lo que hemos podido comprobar, mucho mejor que 2012 y alguno más de los años anteriores? 

sábado, 28 de diciembre de 2013

¿DÓNDE ESTÁN LOS VALORES DE LA IZQUIERDA?

En buena medida, mutilamos nuestra capacidad de reflexión cuando pretendemos respaldarla con el marchamo del mercadeo político: ¿es buena una idea si viene respaldada por los valores de la izquierda o, justamente, lo contrario? Ante esa actitud  ¿habremos de recordar  a Ortega y Gasset?  Si lo hacemos, habríamos de aceptar que  
"Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la Hemiplejía moral".
Eso de “hemiplejía moral” lo acuñó Ortega en 1937 para hacer ver cómo es una forma de semi-parálisis intelectual  el refugiarse en dichos y prejuicios de conveniencia clasista para distraer lo que él entendía por responsabilidad política: los asuntos del día a día han de ser tratados como son en realidad y no al amparo de una parcial e interesada versión de tal o cual trasnochada ideología.
Ya en la segunda década del siglo XXI, vemos que, si bien la  “derecha tradicional” prefiere ser vista como punto de equilibrio entre los extremos,  diríamos  que la “ izquierda” con cierto peso en la España de hoy no deja de presumir de conservar posicionamientos, en justicia, calificables de decimonónicos, aunque sin aquella espontánea o “romántica” pasión por los más desfavorecidos que cultivaron algunos que se jugaban la vida por lo que ellos entendían como justicia social: los  que hoy presumen de revolucionarios tienen otra cosa que perder que sus cadenas, constatación que nos lleva a la pregunta objeto de este artículo: ¿Dónde están los valores de la izquierda?
En esta segunda década del siglo XXI no es fácil catalogar los pretendidos valores de la izquierda a no ser que nos esforcemos en descubrirlos a través  de la palmaria ridiculización  de lo que son “sagrados y perennes valores“ para muchos españoles: la fe en un destino trascendente, el respeto a la vida humana desde su concepción hasta la muerte natural, el valor de la familia tradicional, el amor incondicional al prójimo y tantos otros  avalados por el Evangelio.
Ante esa palmaria ridiculización de lo que, según los cristianos de buena voluntad, realmente importa, cabe pensar que para algunos que se titulan de izquierdas la estudiada deshumanización de la vida personal, familiar y comunitaria favorece el ado­cenamiento general con la consiguiente oportunidad para los avispados comerciantes de voluntades: si yo te convenzo de que es progreso decir que no a viejos valores como la libertad responsable o el amor a la vida de los indefensos, el dejarte esclavizar por el pequeño o monstruoso bruto que llevas dentro... si elimino de tu conciencia cualquier idea de trascendencia espiritual... tu capacidad de juicio no irá más allá de lo breve e inmediato; insistiré en que las posibles decepciones no son más que ocasionales baches que jalonan el camino hacia esa anqui­losante y placentera utopía en que todo está permitido.  Para que me consideres un genio y me aceptes como guía, necesito embotar tu razón con inquietudes de simple animal. Pertinaz propósito mío será romper no pocas de tus “viejas ataduras morales” y en  el hueco de esas “viejas ataduras morales” es preciso presentar monstruosas falacias que “justifiquen” bárbaros comportamientos. Ideólogos no faltan que presentan lo cómodo y fácil como lo único que vale la pena perseguir o que confunden el progreso con cínicas formas de matar a los que aun no han visto la luz (el aborto) o “ya la han visto demasiado” (la eutanasia o “legal” forma de eliminar a ancianos y enfermos de difícil cura).
Otra “expresión” de Progreso quiere verse en la ridi­culización de la familia estable, del pudor o del sentido trascendente del sexo. Se configura así un nuevo catálo­go de “valores” del que puede desprenderse como he­roicidad adorar lo intrascendente, incurrir en cualquier exceso animal, saltarse todas las barreras de la moral natural hasta hacer del egoísmo el más apetecible  de los comportamientos,  presentar al amor estéril como ideal familiar o usar del aborto como un “legítimo derecho” de los padres.
Cuando se llega a esto último, pisoteando al más sagrado de los derechos de todo ser concebido dentro de la familia humana, se incurre en evidente atentado contra el Bien Común puesto que todos y cada uno de nosotros, por el sim­ple hecho de disponer de razón y de irrepetibles virtualidades, representamos un positivo eslabón para el Progreso, el cual, repitámoslo una vez más, se apoya y alimenta en el desarrollo y armonía de las distintas y complementarias capacidades de todos y de cada uno de los seres inteligentes que  poblamos el ancho mundo.
Habría una razón para el voluntario estrangulamiento de la futura proyección de la pareja (noble y natural consecuencia del amor) si ello facilitara una más placentera vida... ¿Quien puede afirmarlo desde la estricta racionalidad? ¿Por qué, entonces, desde las esferas del Poder, se desarrolla la cultura de la “ideal esterilidad del amor”? ¿Por qué, lo que es aun más grave, se facilita la degradación de las madres invitándolas a la pura y simple eliminación del fruto de sus entrañas?
¿Que esto nada tiene que ver con la Política Progresista? Por supuesto que sí: La cabal actitud de un gobernante depende de su escala de valores. Existen valores, repetimos, que la Realidad muestra como imprescindibles al auténtico Progreso y que constituyen un todo compacto de forma que la falta o adulteración de uno de ellos resiente la viabilidad del conjunto. El desprecio a un derecho elemental facilita el camino del desprecio al resto de los derechos...
El proclamado laicismo del estado, del que, como es bien sabido, hace bandera la Izquierda Española,  no puede significar ni un revoltijo ni una síntesis de valores y contra-valores, aunque, en determinada situación, estos últimos logren mayor ruido social:  por encima de prejuicios o intereses de partido, están obligados a discernir entre lo que conviene y no conviene al bien común.
En vergonzante afán de autodefensa, se nos dirá que, a estas alturas de la historia, todo lo de antes ha de ser puesto en  cuarentena; todo no, respondemos nosotros: dejad, al menos, la libertad de responder a la incondicionada voz de la conciencia para calibrar la diferencia entre el ser y el no ser, entre el sacrificarse por el prójimo y el usarlo como cosa sin otro valor que el de la propia conveniencia. Pero, sobre todo, no queráis convencernos de que todo lo que se dice y se piensa tiene el mismo valor, ni, mucho menos, os erijáis en portavoces de lo que  algunos llaman “nueva moral”.
Lo vuestro, como políticos y jueces o como aspirantes a serlo, es la eficaz administración de bienes y servicios velando por la paz  y el bienestar social sin ir más allá del campo de las relaciones entre unos y otros, que ya es bastante en cuanto que de ello depende el que cada uno pueda desarrollar, en libertad y con suficientes recursos materiales, su irrepetible vocación personal.

No es verdad que "un desvarío se puede dominar con un desvarío del mismo estilo”: al fundamentalismo de izquierdas no cabe oponer un fundamentalismo de derechas por mucho que aquellas se inventen sus “valores” y  que parte de éstas  se haya atrevido a comerciar con lo que los cristianos consideran (consideramos) “sagrados y eternos valores”.